• A los padres, como primeros y principales responsables de la educación de sus hijos, les corresponde elegir libremente el tipo de educación y de Escuela que deseen para ellos. Los que opten por nuestro Centro serán siempre bien recibidos entre nosotros.
  • En la admisión de alumnos, el Colegio rechazará toda discriminación por razones de clase social, posición económica, creencias religiosas, afiliaciones políticas o cualidades humanas. En todo caso manifiesta su preferencia por la atención a la diversidad.
  • Para nosotros, Jesucristo es el centro: el que nos da la clave del origen y destino del hombre, de su dignidad y misión, no sólo en el seno de la familia, sino también en el trabajo y en la sociedad.
  • Como seguidores de Jesucristo, somos miembros de la Iglesia. Por eso, nuestro Colegio es un Centro de la Iglesia y se adhiere plenamente a sus directrices y orientaciones.
  • Asumimos la misión de presentar a Jesucristo como el modelo de persona en quien el hombre y la mujer se ven plenamente realizados y, por tanto, en quien pueden alcanzar la felicidad.
  • Favorecemos y propondremos cauces para que el propio alumno pueda vivir la experiencia de encuentro con Jesucristo, y desde Él pueda llegar a tener una visión cristiana de la vida y del mundo. Esta experiencia es la que convierte a los propios alumnos en evangelizadores de los demás, tanto en el ámbito de la escuela como en los demás ámbitos en los que el alumno desarrolla su vida.
  • Nos consideramos parte de la Iglesia Local y compartimos activamente su misión evangelizadora, sus criterios pastorales y sus orientaciones concretas.
  • Se impartirá la enseñanza religiosa, como parte de la educación en la fe, con la mayor calidad posible, dentro del horario escolar.
  • El hombre es hijo de Dios, con una dignidad personal que merece todo respeto.
  • El hombre tiene derecho a una educación integral, cuyo marco básico es la familia y que comporta el pleno desarrollo de sus dimensiones espiritual, intelectual y humana.
  • Los profesores, padres, alumnos, personal no docente y Entidad Titular constituyen una Comunidad Educativa que debe vivir unida, ilusionada y de forma responsable la gran tarea de educar.
  • La responsabilidad de la comunidad educativa tiene que ser una responsabilidad compartida que mire el bien de todos y se traduzca en una participación activa y debidamente ordenada en todos los órganos de gobierno establecidos y en toda la actividad del Colegio.
  • La Entidad Titular considera a la comunidad educativa del Colegio como el cuerpo vivo en el que tiene que cobrar forma el carácter propio que se desarrolla en este documento.
  • Los Profesores tiene derecho al ejercicio de su labor dentro de los límites propios del puesto docente que ocupan, límites que vienen dados por las características específicas del nivel educativo en que imparten su enseñanza, por el Proyecto Educativo y por el carácter propio de este Centro.
  • Para llevar a su culminación los fines educativos arriba reseñados, estimamos necesario un profundo y permanente contacto con los padres de nuestros alumnos. Y estimamos también que, dentro de nuestra responsabilidad de educadores, está la de proporcionar a los padres la ayuda necesaria para que puedan realizar cada vez mejor su propia tarea de educadores fundamentales en la familia.
  • Entendemos que los alumnos son los principales artífices del proceso educativo y protagonistas de su propio aprendizaje.
  • Pretendemos que nuestros alumnos adquieran una formación integral que les permita afrontar los retos que la sociedad les plantee, pero atendiendo especialmente a una formación humana y afectiva que les permita fundamentar su vida sobre valores sólidos: la responsabilidad, la autonomía personal, el esfuerzo, la constancia, el respeto, la solidaridad y la empatía. Esta formación humana no sería total si no estuviera abierta a la trascendencia; a la referencia a Dios, a quien el hombre y la mujer remiten su propia existencia y que se nos ha manifestado plenamente en Jesucristo.
  • Nuestros alumnos se comprometen a:
  1. Tener una actitud constructiva y responsable ante la institución educativa.
  2. Colaborar en la creación y mantenimiento de un ambiente en el colegio que facilite la convivencia.
  3. Respetar sin distinciones a todas las personas que formamos la comunidad educativa, es decir, valorar la individualidad de cada cual y aceptar las diferencias.
  4. Participar activamente en cuantas actividades formativas se planteen en el colegio como caminos para su propio conocimiento y maduración personal.
  5. Estar abiertos al diálogo con la cultura y el pensamiento actual en nuestra sociedad, desde una visión crítica que les ayude a encontrar la síntesis entre la fe y la razón.
  • Deseamos que los alumnos, una vez terminados sus estudios en el Colegio, puedan considerar siempre esta etapa de su educación como base fundamental de toda su formación humana y espiritual teniendo como guía el Perfil de Salida del Alumno (elaborado con la participación del equipo docente, directivo y las familias), y el mantener una estrecha vinculación con el centro.